Tamaño y caras de un libro de goshuin: las medidas y la encuadernación antes de elegir el primero
Nada fija las medidas de un libro de goshuin, pero en los santuarios y templos te encontrarás con dos: el pequeño, de unos 160 mm de alto por 112 mm de ancho, y el grande, de unos 180 mm por 120 mm. La mayoría son de acordeón, plegados a partir de una sola tira larga de papel washi, y la construcción habitual es de 24 hojas de papel hosho, es decir, 48 caras: 24 en la serie de delante y 24 en la de detrás. Usar la serie de detrás o no lo decide quien tiene el libro, así que si piensas escribir en una sola cara, cuenta con unas 24 caras por libro.
Los puntos clave de este artículo
- Ninguna norma fija las medidas del libro de goshuin; en la práctica te encuentras el pequeño (unos 160 × 112 mm) y el grande (unos 180 × 120 mm)
- El acordeón lleva el washi a doble capa y se abre plano; el cosido permite deshacer la costura y reordenar las hojas
- La construcción habitual del acordeón es de 24 hojas, o sea 48 caras, y unas 24 por libro si usas una sola serie
- Lo que queda es el total de caras menos las caras usadas, contando como dos un goshuin escrito a doble página
Este artículo forma parte de «¿Qué es un goshuin? La prueba de una visita, su origen y lo que lleva escrito».
Este artículo trata solo de cómo está hecho el libro de goshuin en sí: sus medidas, su encuadernación y cómo se cuentan las caras. No menciona ningún producto concreto. Tampoco trata del protocolo para recibir un goshuin ni de lo que ofrece cada santuario o templo.
¿Hay un tamaño estándar para el libro de goshuin?
No lo hay. Los propios talleres de encuadernación que los fabrican escriben que «no existen normas claras». Lo que hay en su lugar es costumbre: en los mostradores de los santuarios y templos se alinean casi siempre dos tamaños, y a ellos se suma algún formato especial pensado para un uso concreto.
| Nombre | Medidas aproximadas | Dónde se ve |
|---|---|---|
| Koban o kogata (pequeño) | unos 160 mm de alto por 112 mm de ancho | se ve más en santuarios; parecido a un libro de bolsillo |
| Oban (grande) | unos 180 mm de alto por 120 mm de ancho | se ve más en templos; el pincel ancho tiene margen |
| Yokonaga (horizontal, a doble página) | unos 182 mm de alto por 257 mm de ancho | formato especial para guardar sin doblar los goshuin recortados o ilustrados |
Las cifras cambian en unos milímetros según quien lo fabrique. Un taller de encuadernación describe el rango que puede producir como de 160 a 190 mm de alto por 110 a 134 mm de ancho. La tabla de arriba son «las formas que de verdad te van a ofrecer», no una especificación.
La diferencia está en la cantidad de margen. El grande da margen al pincel y también deja borde alrededor de un goshuin escrito en un papel aparte que pegues después. El pequeño es más cómodo de llevar todo el día. No hay santuarios ni templos que pidan uno de los dos, ni te van a rechazar por el tamaño.
Cuándo y dónde consigues tu primer libro, si lo preparas antes del viaje o lo compras en el primer santuario o templo que visitas, es en sí otra decisión. Lo que conviene decidir antes de salir de viaje y lo que se puede decidir allí está en otro artículo.
Jabara o wa-toji: la encuadernación cambia cómo se comporta el libro
Hay dos encuadernaciones, y cambian el grosor del papel, la forma de abrirse y si las páginas se pueden reordenar. Son el jabara (acordeón) y el wa-toji (cosido a la japonesa).
| Jabara (acordeón) | Wa-toji (cosido) | |
|---|---|---|
| Cómo está hecho | una sola tira larga de washi plegada a intervalos iguales | hojas dobladas por la mitad y unidas con hilo o cordón |
| El papel de una página | washi pegado a doble capa, así que es gruesa | una sola capa, más fina |
| Cómo se abre | se abre plano y se ven varias caras a la vez | se abre como un libro normal |
| Escribir en el reverso | se da por supuesto; al ser doble, la tinta no traspasa | se suele usar una sola cara |
| Reordenar | no se puede | se deshace la costura y se reordena o se añade |
| Hilo de la costura | no se ve | se ven los agujeros y el hilo |
El que se ve más a menudo es el de acordeón. El motivo tiene que ver también con quien escribe: al abrirse plano, el pincel se mueve sin toparse con la unión de las páginas. Un taller de encuadernación, al describir su propio proceso de fabricación, dice sin rodeos que pega las páginas del acordeón a doble capa. Que te escriban en el reverso sea algo normal y no algo especial se debe a esa construcción.
El cosido tiene una propiedad que el acordeón no puede tener. Como la costura se puede deshacer, se pueden sacar hojas, cambiarlas de orden o añadirlas. Si eso te pesa, merece la pena saberlo antes de comprar, porque por mucho cuidado que pongas después, un libro de acordeón nunca tendrá esa misma flexibilidad.
¿Cuántas caras se pueden escribir en un libro?
No se cuenta «cuántas páginas tiene» sino «en cuántas caras se puede escribir». La construcción habitual del acordeón son 24 hojas de papel hosho, y el número de caras es 48: 24 en la serie de delante y 24 en la de detrás. Un taller de encuadernación publica tal cual esas cifras para su modelo estándar: 24 hojas de papel hosho y 48 páginas de cuerpo.
Aquí es donde las cuentas de las tiendas dejan de coincidir. El mismo libro aparece descrito como de 24, 40, 44 o 48 páginas. La diferencia está solo en si contaron las hojas de papel, las caras de una serie o las caras de las dos, y ninguna de esas cuentas es falsa. Cuando solo hay una cifra escrita, lo que merece comprobarse es si incluye el reverso.
Así que lo que hay que tener en la cabeza no es una cifra, sino un intervalo.
- Si usas una sola cara: unas 24 caras en un libro estándar.
- Si usas las dos: unas 48 caras.
- En los dos casos, una cara menos por cada goshuin escrito a doble página.
En las ediciones de temporada o con diseños grandes, a veces escriben cruzando dos caras. No es algo que puedas rechazar, así que deja siempre un poco de holgura en la cifra con la que cuentes.
La primera cara es costumbre, no norma
No hay ninguna regla que decida qué cara tiene que ser la primera. Los talleres de encuadernación también lo escriben: «no existe una norma sobre qué página debe ser la primera del libro de goshuin». La costumbre de la que más se habla es dejar libre la primera cara para el santuario de Ise, y ese mismo taller lo responde así: «no pasa nada por no reservarla, y reservarla también es bonito». Es decir, se puede elegir cualquiera de las dos cosas.
Lo menciono aquí porque cambia la cuenta. Si dejas la primera cara libre a propósito, tienes una cara usable menos. Y a veces el santuario o el templo te deja libre esa primera cara sin que lo pidas. Como entonces la cara en la que creías estar y la cara en la que de verdad se posó el pincel no coinciden, antes de contar, mira dónde han escrito.
¿Cómo se cuentan las caras que quedan?
Lo que queda es el total de caras menos las caras usadas, contando la doble página como dos caras. En el papel no hay ninguna pista: el libro de goshuin no lleva impresos los números de página, así que no hay nada en el libro que te diga por qué cara vas.
Un ejemplo completo, con un libro estándar de 24 hojas de papel hosho, es decir 48 caras.
- Decidiste desde el principio usar las dos caras, así que el total es 48.
- Dejaste libre a propósito la primera cara, así que puedes usar 47.
- Hasta aquí llevas 11 visitas, y una de ellas es a doble página, así que has usado 12 caras.
- 47 − 12 = 35 caras quedan, y 24 de ellas están en la serie de detrás, que aún no has empezado.
De esos cuatro datos, el único que después no podrás recordar mirando el libro es el segundo: si la primera cara vacía se dejó a propósito o se saltó por descuido no queda en el papel. Las demás cifras salen volviendo a contar el libro.
Hay dos hábitos que hacen fiable la cuenta.
- Cuenta una vez, al principio, las caras de la serie de delante y quédate con el número. Abre el libro del todo y cuenta las caras de delante. Si piensas usar también el reverso, el total es el doble. Hacerlo antes de la primera visita lleva un minuto; en la fila del mostrador no se puede hacer.
- Decide antes de empezar si vas a usar el reverso. Si cambias de idea a mitad de camino, acabas con un libro cuya serie de detrás empieza en medio del viaje, y a partir de ahí ni «caras usadas» ni «caras que quedan» tienen un único significado.
Cuando se llena antes de lo que esperabas, lo que toca decidir es qué hacer con las visitas que no han entrado. Dónde consigues el siguiente libro y por qué lado empiezas a usarlo cambian si después podrás releer el conjunto entero o no; qué hacer cuando el libro de goshuin se llena a mitad de viaje lo traté en otro artículo.
Saber el número de caras rinde al volver a casa
Porque la sucesión de las páginas es el registro en sí. En el mostrador abres la cara en la que quieres que escriban y así lo entregas. El resultado es que el orden de las caras se convierte en el orden de tus visitas, y no hay nada más dentro del libro que lo diga. Qué cara abres y entregas, y cómo es ese momento en el que el libro pasa a otras manos, está recogido en las palabras que se cruzan en el mostrador.
Pasadas unas semanas, lo que te queda en las manos es un libro escrito con tinta y una hilera de fotos. El nombre del santuario o templo está escrito con pincel. La fecha va en era japonesa, así que cómo leer la fecha escrita en un goshuin es ya un problema en sí. Lo único que queda sin necesidad de leer es el orden. Esta cara está antes que aquella, así que esta visita fue antes que aquella: eso se entiende sin descifrar ni una letra.
Por eso merece la pena conocer el número de caras antes de empezar. Un libro usado en una sola serie, del principio al final, se lee como una sucesión para siempre. Un libro en el que se mezclan la serie de delante, la de detrás y un segundo libro no. Salvo que hayas apuntado aparte de qué libro es cada foto, ya no podrás reconstruir el orden de las visitas a partir de la sucesión. Por qué ese apunte conviene tenerlo por libro, y no como una única lista larga, lo escribí en otro artículo.
La app que desarrollo tiene esa misma estructura tal cual. Los registros van debajo de un libro, los números de página se asignan en orden dentro de cada libro y los registros se quedan en el iPhone. La doble página se cuenta como una página y no como dos, así que si quieres que los números cuadren con el papel, apuntas en la nota por qué página vas en el papel. No sincroniza entre varios dispositivos. Está pensada para un libro que ya está lleno, así que mientras eliges tu primer libro no te sirve de nada.
Por qué este artículo no menciona ningún producto
Las medidas y las encuadernaciones son hechos; cuál es el «mejor» libro no lo es. Los santuarios y templos suelen ofrecer libros con un diseño propio del lugar, y el libro que compras en el primer santuario o templo que visitas es a la vez un recipiente y el recuerdo de ese lugar. Esta web no está en posición de compararlos y decidir cuál es bueno o malo, y el sentido de conocer las medidas es saber tú mismo qué estás mirando delante del expositor.
Lo que merece la pena decidir antes es mucho más estrecho: una cara o las dos, y cuántas caras necesitas. El resto se puede decidir delante del expositor.
Preguntas frecuentes
- ¿Elijo el grande o el pequeño para mi primer libro?
- Cualquiera de los dos vale. Lo que decide son dos cosas: llevarlo encima y el margen. El pequeño, de unos 160 × 112 mm, se parece a un libro de bolsillo y es cómodo de llevar en el bolso todo el día. El grande, de unos 180 × 120 mm, deja margen al pincel ancho y también deja borde alrededor de un goshuin escrito en un papel aparte que pegues después. Ningún santuario ni templo exige unas medidas.
- ¿Se puede escribir también en el reverso del libro de goshuin?
- En el de acordeón, casi siempre sí. Sus páginas son dos hojas de washi pegadas una contra otra, así que la tinta pasa mucho menos al otro lado y dan por supuesto que se escribirá también por detrás. El cosido lleva hojas finas de washi unidas por la costura, y se ve más gente que se queda en una sola cara. Con cualquiera de las dos encuadernaciones, hay quien decide no usar el reverso simplemente porque quiere conservar el papel limpio.
- ¿Para cuántos sitios me da un libro?
- No se cuenta por santuarios y templos, sino por caras. La construcción habitual del acordeón son 48 caras, y lo normal es un goshuin por cara, así que un libro da para unos cuantos. Se acorta en dos casos: un goshuin escrito a doble página ocupa dos caras, y si decides no usar el reverso, el total se queda en la mitad, unas 24 caras.
- ¿Se le pueden añadir páginas al libro de goshuin?
- El de acordeón está hecho de una sola hoja plegada, así que su longitud queda decidida cuando se fabrica. El cosido va unido con hilo o cordón, y como esa costura se puede deshacer, hay ejemplares en los que se puede cambiar el orden de las hojas o añadirlas. En la práctica se ve más gente que empieza el siguiente libro que gente que amplía el que tiene.
- ¿El libro de goshuin lleva escritos los números de página?
- No los lleva. Lo único que hay en el papel es la sucesión de los pliegues. Y esa sucesión merece conservarse: cuando terminas un libro y lo fotografías, a veces lo único que queda para decir qué visita fue antes es el orden de las caras. Aunque no hayas apuntado nada más, el orden de las páginas ya es un registro.